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4 dic 2008

Descubren el mecanismo universal del envejecimiento

Compartido por hongos y mamíferos, su comprensión ayudará a crear medicamentos rejuvenecedores

Hace una década, científicos norteamericanos descubrieron que una proteína llamada sirtiun era la responsable del proceso de envejecimiento en organismos unicelulares. Diez años más tarde, y gracias al desarrollo de los chips de ADN, se ha podido comprobar que esta misma proteína condiciona el proceso de envejecimiento de los mamíferos. Conocida como sirtiun, los científicos señalan su importancia en la regulación de una expresión genética adecuada. Cuando los genes que deben permanecer desactivados se activan por la desregulación que indirectamente produce el deterioro del ADN, la proteína sirtiun no puede hacer bien su trabajo. El descubrimiento de un “mecanismo universal” de envejecimiento, abriría las puertas a la creación de medicamentos que hagan reversible la vejez, según los investigadores. Por Yaiza Martínez.

Científicos de diversas universidades norteamericanas han publicado recientemente en la revista especializada Cell-2 un artículo en el que afirman haber encontrado el mecanismo universal del envejecimiento.

Dicho mecanismo afectaría por igual tanto a los organismos unicelulares (como los hongos) como a los multicelulares (como los mamíferos).

Ésta es la primera vez que se observa un mecanismo conservado a lo largo de la evolución, en tan diversos organismos a la vez. Según explica la Harvard Medical School en un comunicado, dicho mecanismo se remontaría a hace mil millones de años.

Células deterioradas

El estudio realizado por los investigadores demostró que los daños en el ADN (principal componente del material genético) afectan, con el paso del tiempo, a la capacidad de las células para regular apropiadamente la activación o desactivación de la expresión genética, en situaciones particulares.

Este proceso de deterioro, que aparece tanto en los hongos como en los humanos, podría ser el responsable universal del envejecimiento en todas las especies, señalan los especialistas.

Según declaraciones de David Sinclair, un profesor de patología de la Harvard Medical School, seguramente haya otras razones para el envejecimiento, pero la importancia del descubrimiento radica en que el envejecimiento de un simple hongo pueda relacionarse con el de un mamífero.

Desde hace cierto tiempo, los científicos han sabido que un grupo de proteínas llamadas sirtuins están relacionadas con el proceso de envejecimiento. Estas proteínas, cuando son estimuladas -por ejemplo con el resveratrol (fitoalexina presente en las uvas y en productos derivados, como el vino) o con la restricción de calorías-, parecen ocasionar efectos positivos tanto en la salud como en el proceso de envejecimiento.

Proceso en mamíferos

Hace aproximadamente diez años, Sinclair y otros colegas del Departamento de Biología del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), descubrieron que una proteína sirtuin particular (la Sir2) de la levadura condicionaba el proceso de envejecimiento de ésta en dos sentidos: por un lado ayudaba a regular la actividad genética en las células, y por otro también ayudaba a reparar roturas en el ADN.

Pero los científicos también descubrieron que, a medida que pasaba el tiempo y se iban acumulando daños en el ADN, la proteína sirtium era cada vez menos capaz de regular adecuadamente la actividad genética. Como resultado, aparecían las características propias del envejecimiento en el hongo estudiado.

Hasta ahora, se creía que este fenómeno era exclusivo de la levadura o de los hongos, pero no se había comprobado si se daba también en organismos de más de una célula, explican los científicos.

También en ratones

Para descubrirlo, los investigadores realizaron análisis del mismo proceso en mamíferos, concretamente en ratones. Utilizando una sofisticada plataforma de microarray (chips de ADN), estudiaron la proteína sirtuin presente en las células de ratones.

La plataforma de microarray consiste en una superficie sólida a la que se unen una serie de fragmentos de ADN. La disposición de estos fragmentos se usa para averiguar las expresiones genéticas de las células. Los resultados obtenidos en este caso corroboraron que el mismo proceso de envejecimiento vinculado a sirtuin aparecía en ambas especies (el hongo y los ratones), aseguraron los científicos.

En primer lugar, éstos descubrieron que la proteína sirtuin, en el sistema de los mamíferos, “supervisaba” los patrones de expresión genética. En cualquier organismo, todos los genes están presentes en todas las células, pero todos ellos están “controlados” para que su expresión o silenciación sea la apropiada. De hecho, si se activan los genes inadecuados, las células pueden resultar dañadas.

Guardianes sobreexplotados

Como medida protectora, las proteínas suirtins señalan, por tanto, qué genes han de permanecer desactivados. Al hacerlo, ayudan a preservar la cromatina (sustancia que se encuentra en la célula y a partir de la que se producen los cromosomas en la división celular), que es la encargada de envolver los genes que han de permanecer desactivados para que éstos no se “despierten”.

En segundo lugar, estas proteínas tienen otra importante función: cuando el ADN resulta dañado por la luz ultravioleta o los radicales libres, las sirtuins abandonan sus funciones de guardianes y ayudan al ADN a reparar el lugar del daño. Durante este intervalo de tiempo, el envoltorio de la cromatina puede comenzar a desenredarse, y los genes hasta ahora silenciados comienzan a “despertar”.

En la mayoría de los casos, las sirtuins vuelven a su función inicial antes de que se produzcan daños permanentes. Sin embargo, a medida que el ratón envejece, los niveles de daños en el ADN aumentan, y las sirtuins se deben alejar con más frecuencia de sus “puestos de vigilancia”. Resultado: la desregulación de la expresión genética se hace crónica.

Muchas de las activaciones genéticas que se ponen en marcha a raíz de este proceso, están directamente relacionadas con los fenotipos del envejecimiento.

Rejuvenecimiento de los ratones

Los científicos se preguntaron entonces qué pasaría si se volviera a poner la sirtuin en “su sitio”, en el caso de ratones viejos. La hipótesis era que con más sirtuins, la reparación del ADN se volvería más eficiente, y el ratón mantendría la expresión genética del patrón de la juventud, incluso en la vejez.

Eso fue precisamente lo que ocurrió. Utilizando el resveratrol, un activador de la sirtuin, se extendió la esperanza de vida de los ratones en entre un 24 y un 46%. Los científicos señalan que este descubrimiento abre una vía para la creación de medicamentos que puedan estabilizar la redistribución de sirtuins a medida que pasa el tiempo.

En definitiva, el deterioro del ADN no sería en sí mismo la causa del envejecimiento, explican los investigadores, sino que pondría en marcha un proceso que provoca la ausencia de regulación de la expresión genética. Según los científicos, sería por tanto posible invertir el proceso del envejecimiento, una vez que se ha detectado su mecanismo universal.

10 nov 2008

Descubren cómo se originaron los virus causantes del sida o la leucemia

Un equipo de científicos de la Universidad de Valencia (UV) ha descubierto que los virus de dolencias infecciosas, como por ejemplo el sida o la leucemia, son una forma evolucionada de otros virus existentes millones de años antes del que se había admitido, según las conclusiones de su investigación que aparece publicada en la revista 'BMC Evolutionary Biology'.

Los expertos han detectado que, "contrariamente a las tesis previas, el retrovirus --virus cuyo genoma está constituido por RNA que origina un DNA y lo incorpora a la célula huésped-- como por ejemplo el VIH-1 (sida) y el VLTH-1 (leucemia) emergieron como paquetes de genes que evolucionan por ellos mismos, denominados transposones, muchísimo antes de la pasada década de los 80, cuando enfermedades como por ejemplo el sida tomaron un enorme impacto social", según explicó Carlos Llorens, investigador del Instituto Cavanilles de la Universidad de Valencia y responsable de la empresa Biotechvana, una 'spin-off' ubicada al Parque Científico de la misma institución académica.


Los doctores Carlos Llorens y Andrés Moya han descrito la ruta evolutiva de estos de virus --los cuales afectan todos los vertebrados--, mediante el estudio de tres proteínas de evolución rápida con otras de evolución constante. Así, han descifrado las relaciones de los virus del sida y la leucemia con tres posibles ancestros del tipo denominado Ty3/Gypsy, existentes tanto en plantas y hongos como en insectos.


Este hallazgo, que abre nuevas vías para diseñar medicamentos y terapias para enfermedades infecciosas y poder predecir la incidencia de nuevos virus en humanos, ha sido el resultado de un proyecto de investigación, pionero en el ámbito internacional, liderado por la 'spin-off' emplazada al Vivero Empresarial del Parque Científico de la Universidad de Valencia Biotechvana.


Se trata de la creación de una base de datos 'on-line' de apoyo e investigación en retrovirología, evolución molecular y elementos móviles genético, 'The Gypsy Database'. Esta web --'http://gydb.uv.es'-- funciona de manera colaborativa, es decir, usa la metodología 'wiki'.


"Nuestro objetivo es investigar la diversidad de los elementos genéticos móviles y de virus, tanto de ARN como de ADN, sus mecanismos de evolución y su papel en el origen de la vida", apunta Llorens.


Biotechvana, empresa de biotecnología y bioinformática fundada en 2006, también desarrolla la plataforma Biotechvana Bioinformatic, un catálogo de software bioinformático y de recursos en biología computacional, organizado en formato de revista electrónica. La excelencia de su búsqueda y su proyección lo acaban de hacer merecedora de un préstamo participativo otorgado por la Empresa Nacional de Investigación SA (Enisa).

20 ago 2008

¿Enfermo? Crece el debate sobre la invención de las dolencias

La difusión del concepto de ‘disease mongering' ha provocado que se hable más de las prácticas que se siguen para vender medicamentos

El concepto de disease mongering tiene una difícil traducción al castellano; significa algo a medio camino entre inventar y exagerar una enfermedad. Su fin es ampliar los límites de lo que se considera una patología. En el último lustro, la industria farmacéutica ha sido acusada de explotar esta tendencia. Su objetivo, ampliar la cifra potencial de clientes; incrementar gracias al disease mongering sus de por sí abultados beneficios.

El periodista australiano Ray Moynihan, que ha contribuido de forma notable a la difusión del concepto –es autor del libro Vendedores de enfermedades (Terapias Verdes, 2005)– organizó en su país hace dos años una conferencia sobre el asunto en un momento en el que tres libros habían alertado sobre las maniobras de la industria farmacéutica: El gran secreto de la industria farmacéutica, escrito por Philippe Pignarre, un ex empleado de un laboratorio francés; La verdad sobre las compañías farmacéuticas. Cómo nos engañan y qué hacer sobre ello, cuya autora, Marcia Angell, dirigió la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine; y Los inventores de enfermedades, firmado por el periodista alemán Jörg Blech.

El escándalo Vioxx (un antiinflamatorio superventas retirado en todo el mundo tras provocar en miles de pacientes efectos cardiovasculares graves que el laboratorio Merck conocía y sobre los que no advirtió) había hecho desmoronarse por entonces el prestigio de la industria farmacéutica.

Así que la conferencia sobre disease mongering –que coincidió con un número especial sobre el concepto en la revista PLoS Medicine– no pasó desapercibida.

Cambios sociales

Dos años después cabe preguntarse si aquel foro sirvió de algo. Moynihan responde en la última edición de PLoS Medicine que sí. Afirma que hoy los medios, cuando informan sobre un nuevo fármaco, cuestionan si existe la enfermedad para la que se prescribe.

Además, cuenta Moynihan, la propia industria, personalizada en el presidente de la Federación Internacional de la Industria del Medicamento , Harvey Bale, ha reconocido públicamente que “hay ejemplos de sobrepromoción excesiva”, si bien defendió la ética de los laboratorios al comercializar sus medicamentos.

Desde la patronal española del sector, Farmaindustria , se afirma que acusar a los laboratorios de disease mongering “no es más que ignorancia”. “Es el colectivo médico el que da nombres a las enfermedades, no los laboratorios”, afirma un portavoz de la entidad, que añade: “Hay que tener en cuenta que quien consume medicamentos es un paciente y que no los utilizaría si después no se encontrara mejor”.

El presidente de la Sociedad de Médicos de Atención Primaria , Julio Zarco, reconoce que “existe el fenómeno sociológico de generar cierto alarmismo para vender más productos”. Este profesional considera, no obstante, que debe hacerse una reflexión más compleja, porque es la sociedad la que demanda de manera constante una mejor salud.

Para Zarco, si realmente se están recetando medicamentos para dolencias que no lo son, el problema está, sobre todo, en los médicos, que antes de trasladar sus recomendaciones a los pacientes han de saber si lo que les está mostrando la industria es o no cierto: “Lógicamente, la industria farmacéutica tiene como fin ganar dinero”. Además, advierte de que la medicina ha de ser individualizada y que las guías clínicas “no pueden convertirse en pautas rígidas”.

Zarco pone como ejemplo el control del colesterol, uno de los casos más citados de disease mongering: “Un médico no puede permitir que un paciente se agobie por tener el colesterol tres puntos más arriba de lo recomendado si esto en realidad no le perjudica”.

Publicidad de la patología

El farmacéutico de Atención Primaria del Servicio Navarro de Salud Antonio López Andrés es bastante más radical al analizar el fenómeno. Señala que dado que en España, a diferencia de en EEUU, no se puede hacer publicidad de medicamentos con receta, lo que se publicita “es la patología”.

Lo ejemplifica en la osteoporosis: “Se exagera para que sea el paciente quien demande tratamiento a su médico, previamente aleccionado por la industria farmacéutica. La osteoporosis es un factor de riesgo que influye en la aparición de fracturas, pero no es el único; en este caso, no se fabrica una enfermedad, pero se exagera”, subraya.

Como ejemplo de disease mongering nacional, López Andrés cita los anuncios televisivos en los que aparecen personas famosas –el último, una campaña de prevención de osteoporosis protagonizada por la actriz Carmen Maura–.

Para este farmacéutico, la forma de contrarrestar los efectos de esta práctica es informar mejor a la población: “En primer lugar, hay que ir al médico cuando se está enfermo; en segundo, hay que adoptar las normas de prevención realmente importantes; hay mucha gente que piensa que si toma una pastilla para controlar el colesterol va a estar mejor, aunque no se mueva y siga fumando”. López Andrés apunta también a los medios de comunicación: “Cuando se hacen eco de las notas de prensa que envían los laboratorios o las sociedades médicas están siendo utilizados”.

López Andrés opina que los cambios que se están viendo en los periódicos de EEUU–y que se resaltan en PLoS Medicine– todavía no han llegado a España: “Aquí estamos en la fase previa”. Opina, además, que el establishment médico nacional “se manifiesta en contra de que esto sea un problema”.

El catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante Carlos Álvarez-Dardet –cuyo trabajo cita Moynihan como ejemplo del impacto positivo de la conferencia en la investigación– se encuentra entre los críticos a la situación actual de disease mongering: “Nosotros realizamos un trabajo, dirigido por María Teresa Ruiz, que habla de cómo la medicalización de una condición natural como la menopausia ha producido daños en la salud femenina, mermada por las terapias de sustitución hormonal”.

Este experto ha promovido una moratoria para la aplicación de la vacuna del virus del papiloma humano en España, medida que pone como ejemplo de la medicina que se practica hoy: “Antes la medicina diagnosticaba y trataba enfermedades; ahora diagnostica y trata lo que eventualmente podría pasar a la gente”.

Concluye que esta tendencia es un problema de salud pública: “Estamos acostumbrados a gastar dinero y sufrir efectos secundarios para curarnos, pero, si lo hacemos para prevenir, se crea un problema que hasta ahora no existía”.

12 jul 2008

"La enfermedad es un negocio para las multinacionales"

La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas. La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital. En "Leer más" reproducimos una entrevista al premio Nobel de medicina Richard J. Roberts que, con una lógica aplastante, sostiene que el farmaco que cura del todo no es rentable. La salud como negocio, el ser humano como cobaya y fuente de ingresos para las multinacionales farmacéuticas.

- ¿La investigación se puede planificar?
- Si yo fuera ministro de Ciencia, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.

- Parece una buena política
- Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada...

- ¿Y no es así?
- A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.

- ¿Cómo nació?
- La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.

- Toda una aventura
- Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.

- ¿Fue científicamente productiva?
- Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.

- ¿Qué descubrió usted?
- Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).

- ¿Para qué sirvió?
- Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.

- ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?
- Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud... Tengo mis reservas.

- Le escucho
- La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

- Explíquese
- La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital...

- Como cualquier otra industria.
- Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.

- Pero si son rentables, investigarán mejor
- Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.

- Por ejemplo...
- He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad...

- ¿Y por qué dejan de investigar?
- Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

- Es una grave acusación
- Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.

- Hay dividendos que matan
- Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.

- ¿Un ejemplo de esos abusos?
- Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.

- ¿No me habla usted del Tercer Mundo?
- Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.

- ¿Los políticos no intervienen?
- No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.

- De todo habrá.
- Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos -y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras...

Via: Insurgente